martes, 9 de junio de 2015

Adolescentes y jóvenes: desde las conductas de riesgo a la inclusión social


Los problemas de los adolescentes y jóvenes nunca están al margen de la sociedad en la que viven. Por esto al analizar sus conductas de riesgo resulta imprescindible contextualizar sus vidas al mismo tiempo que comprender su proceso vital. Sus conductas son un reflejo de la sociedad en la que viven.
No dar respuesta a estos problemas supone el tener un futuro incierto para su desarrollo personal y social, y como no, todo esto puede acarrear para ellos en una futura y casi cierta exclusión social.

Los efectos de la crisis económica han hecho mella en toda la población española, pero sobre todo en los colectivos más vulnerables como son la adolescencia y jóvenes.

La crisis ha llegado a nuestros hogares, aumentando considerablemente la pobreza infantil. La pobreza conlleva a la situación de que no se cubran las necesidades básicas del menor. Si de por sí nos encontramos ante un colectivo vulnerable, esta problemática agrava las consecuencias naturales que se dan en la adolescencia y se suman unas nuevas; problemas de salud, el no tener pleno derecho a la educación etc.

Según varios estudios realizados, las conductas de riesgo en la juventud en el la CAV ha aumentado. Los principales problemas de salud son el consumo de tabaco, la falta de actividad física, la obesidad, las relaciones sexuales sin protección y la exposición a la violencia.

En mi opinión todo esto no puede deberse solo a características individuales o de personalidad. Hay un trasfondo en todo esto, que son los factores sociales. Estos factores sociales son los causantes de que a corto o largo plazo nuestros adolescentes y jóvenes sean un colectivo potencialmente vulnerable.
Esta vulnerabilidad esta llevando a algunos jóvenes a claras situaciones de exclusión social: a la exclusión académica, problemas para introducirse en el mundo laboral (por falta de titulaciones: ESO, Ciclos Formativos) y situaciones homófobas son ejemplo de ello.

¿Pero qué hace el Estado frente a esto?

Lo que esta claro es que la única preocupación o prioridad que tiene el Estado es salir de la gran crisis financiera de la que sufre estos últimos años. Pero, ¿dónde están las medidas de protección social para reducir los efectos de la crisis sobre las personas en situación de vulnerabilidad como son los adolescentes y jóvenes entre otros? Personalmente creo que el gobierno pretende dar la apariencia de que estas medidas existen, pero creo que son inexistentes y/o no las he observado todavía.

Hoy en día el abandono escolar aparece como resultado final de un progresivo proceso de desvinculación de la escuela. Según la (OCDE, 2012) la inversión en la educación de los adolescentes y jóvenes en nuestro país en la solución a largo para salir de la crisis: reducir el fracaso escolar que existe en la actualidad se ahorrarán gastos a largo plazo.
Y aún mejor, esta medida llevaría a nuestros jóvenes y adolescentes a una posible inclusión social.

Al leer esta afirmación alguien pensara, ¿pero si todo el mundo no vale para estudiar? Es un tópico erróneo, todos los adolescentes y jóvenes son capaces de estudiar, aunque sea en niveles distintos.
Es un reto de nuestro sistema educativo en general el posibilitar la inclusión de este colectivo vulnerable mediante la educación. 

Todo esto nos dará una potencialidad inmensa para poder recobrar de manera solida nuestra fuerza económica, educacional, valores humanos y lo más importante por lo que hemos de luchar: conseguir ese Estado de Bienestar soñado por la sociedad.

Estoy totalmente de acuerdo con la recomendación del Comité de Protección Social de la Comisión Europea (2011) que propone una respuesta global, tras constatar los efectos de la crisis económica actual en la evolución de la exclusión social. Se necesita priorizar la atención temprana en áreas de la salud y la educación infantil; mejorar las disponibilidad de servicios de atención a la infancia de calidad; promover la participación y garantizar las ayudas destinadas a este sector vulnerable que estamos analizando. Hacen falta unas políticas de empleo y educación bien diseñadas, así como el saneamiento de las finanzas públicas y la reforma de la protección social (protegiendo a los sectores más vulnerables).

Por ello, es esencial la implantación de estrategias activas para el logro la inclusión.
Es verdad que quizás se haya intentado avanzar algo en la problemática, pero de manera muy superficial.

En este punto me resulta interesante resaltar la necesidad de un trabajo en equipo o trabajo en red entre los partido políticos, trabajadores sociales y distintos profesionales (psicólogos, educadores, pedagogos, profesores) para la creación de nuevas políticas sociales y/o programas con el fin de que se preserve la inclusión social de los grupos vulnerables y/o excluidos.

Cada vez son más los profesionales que trabajan para que nuestros adolescentes y jóvenes puedan lograr una inclusión social. La inclusión no es un término vacío de contenido, estoy seguro de que se puede lograr. Yo por lo menos trabajaré para conseguirlo, ¿y tú?

Finalizar diciendo que me resultan necesarias las políticas a favor de la Infancia con un carácter estratégico, si se desea elevar los niveles de calidad de vida y de bienestar de una sociedad.

Nunca olvidemos que nuestros adolescentes y jóvenes son el futuro de nuestra sociedad. 
Sin ellos, ¿qué sería nuestra sociedad? 

Ayudémosles para que no comentan nuestros mismos errores en un futuro! 

  



  
        

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